Rentabilidad

Diseño de Cuenta de Resultados Analítica 

La estructura de una Cuenta de Resultados Analítica debe enfocarse a la rentabilidad del negocio, de modo que la información que nos devuelva nos aporte información útil para la toma de decisiones.

Cálculo de la rentabilidad por negocio o área de trabajo

Cuanto mayor es una empresa y mayor es el número de negocios que desarrolla, mayor es la complejidad para determinar la rentabilidad de cada una de sus áreas. De este modo, resulta necesario “trocear” el resultado entre los diferentes negocios para conocer cuales son realmente rentables y cuales no.

Análisis de rentabilidad por cliente y por producto

Del mismo modo que sucede a nivel de negocio, la rentabilidad debe poder ser conocida a nivel de cliente y artículo. Su conocimiento permite que la toma de decisiones sea más efectiva. Con un cálculo ajustado podemos llegar a darnos cuenta que hay clientes y/o artículos que nosotros entendemos fundamentales para la marcha del negocio y la realidad es otra muy distinta. Con esta potente herramienta podemos llegar a las negociaciones con nuestros clientes conociendo de antemano nuestras líneas rojas (red lines).

Cálculo del Umbral de Rentabilidad de la Empresa (Punto Muerto)

Otro dato que toda Empresa debería conocer es su Umbral de Rentabilidad, también conocido como Punto Muerto o Punto de Equilibrio. Se define como el nivel de ventas donde los ingresos y costes totales coinciden, o lo que es lo mismo, el resultado de la Empresa es 0. Normalmente no existe un único punto de equilibrio, depende del nivel de capacidad de producción que estimemos en el análisis. De este modo podemos calcular un Umbral de Rentabilidad para cada nivel de capacidad que queramos estimar.

Propuesta de optimización del surtido de productos de venta

En ocasiones, la vocación de dedicación al cliente nos lleva a diseñarle “trajes a medida” a todos y cada uno de nuestros clientes, con lo que el surtido de productos se multiplica exponencialmente sin tener en cuenta el sobrecoste que ello supone. Debemos revisar periódicamente nuestro portfolio de productos (o servicios, donde también puede aplicarse) para una organización racional del mismo, lo que redundará sin duda en un ahorro de costes.

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